ORHAN KEMAL
Traducido por Nil Ünsal
ÞAHUT Y SU ESPOSA
Papá
Þahut estaba al lado del puesto de helados. Mientras colocaba alrededor
del cubo pedazos de hielo y los salaba, se sonreía pausadamente. Por un
momento miró a su esposa. La mujer, a poca distancia, junto a la columna
iluminada por la luz del sol que golpeaba fuertemente desde lo alto,
quién sabe cuántas veces remendaba la camisa de su séptimo hijo.
Papá:
“¿En
qué estás pensando mujer?” dijo, ¿en qué serás la madre de un médico?
Su
mujer se rió:
“Eso lo
piensas tú no yo.. No engordes tanto porque vayas a ser el padre de un
médico. ¡Qué sea lo que Dios quiera!”
“Ah si
mujer, es cierto, alardeo, ¿por qué voy a mentir?.. También tendremos
una mansión, vestidos limpios.. Fumaré el narguile cruzando los pies
cómodamente en un lujoso café.. Seré el padre de un médico. ¿Qué te
parece?”
Poniendo su costura sobre las rodillas se restregó los ojos.
“A
veces sueño.. Conoces las mansiones de médicos de la calle Abidinpaþa?
Sueño con que viviremos en una de aquéllas pero en la más alta. Mi hijo
tendrá también una placa con su nombre.. Te digo una cosa Þahut, cada
día yo misma, con mis propias manos limpiaré su letrero. No trataré a mi
nuera como suelen hacer las suegras. Abrazaré a mis nietos..”
“Yo
también...” dijo el hombre “todas las tardes las llevaré al parque.. Los
niños se parecen a las flores. Buen tiempo, mucho sol...”
Yo
misma fregaré el suelo, con mis propias manos lavaré sus ropas. Esas
cosas no se deben dejar a cualquier persona, en seguida se
despreocupan.. Yo misma también repasaré sus descosidos.”
“En la
mansión tendremos nuestro cuarto. ¿Qué será de nuestra comida? Hasta
entonces envejeceremos más...”
“En una
cómoda cama nos moriremos, nuestro funeral no desmerecerá...”
“Bueno,
déjalo, después de que mi hijo sea médico me moriré de ganas de fumar
cómodamente el narguile cruzando los pies mientras nos mira todo el
mundo!”.
“Claro
que ellos comerán en la mesa con tenedor y cuchillo. ¿Crees que nos
acostumbraremos?”.
¡Uf!
¡Qué pesada!”.
“No
apareceremos cuando tengan visitas. Cuando vengan nos retiraremos a
nuestro cuarto y cerraremos la puerta...”.
“
¡Haremos el café y se lo pasaremos por la puerta!”.
“Por
supuesto. Es imposible que no hagamos el café...”.
“No es
eso mujer, en mis últimos años ojalá que pueda fumar a gusto el narguile
cruzando los pies para que me vea todo el mundo...”.
“ ¿Y?
“Y
después si Dios quiere que me muera!”.
Con
manos fuertes empezó a dar vueltas al cubo de helado rodeado de pedazos
de hielo salado.
1949
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